Nombre de la colección: “Collège Saint Antoine. Été 1939″

Esta colección está dedicada a la mujer que toma conciencia de su feminidad y que lucha con la mejor de sus armas: la seducción.
Esta es la historia de una jovencita que abre los ojos a todo ese mundo de mecanismos tan maravillosos que hacen de cada mujer un ser sutilmente poderoso, astuto sin mostrarlo y casi sin darse cuenta.
La seducción femenina es inexplicable. Francine lo sabía, pero la llevaba dentro desde el preciso momento en que abrió los ojos fuera de la placenta de mamá.
Francine ya no es una niña, ahora ya lo sabe…

 

He aquí un fragmento del diario de Francine, de un verano, el de 1939, en un internado, que es la base de esta colección:

27 junio
Hola, me llamo Francine y tengo 15 años. Mis padres me han obligado a pasar el verano en este horrible lugar, lleno de niñas tontas y profesoras insoportables. Todavía no me explico por qué estoy aquí. ¡Incluso he aprobado el curso con muy buena nota! Pero mamá dice que esto me vendrá muy bien… ¿muy bien para qué? Aquí lo único que quieren enseñarme es cómo ser una mojigata más por el resto de mis días. Dios, no sé cómo llevar esto. Aquí no hay nada que aprender. Por lo menos yo no quiero aprender esas absurdas lecciones para ser una completa señoritinga…

2 julio
Creo que estoy empezando a volverme loca, todas mis compañeras de habitación son insoportables. Me voy a aburrir más que una ostra este verano. ¡Qué asco!

7 julio
¡Las odio! A todas ellas, sus conversaciones infantiles, su horrible ropa… Lo cierto es que cada una de nuestras madres insiste en elegir nuestro vestuario, e incluso son ellas las que deciden qué llevaremos en la maleta, pero si eres un poco lista…

9 julio
Sin duda a la que más odio es a Marie, tan presumida, tan sabihonda… y tan desarrollada para su edad. No como yo, plana como una tabla y sin curva alguna.

13 julio
Todas las profesoras son unas brujas. Bueno, todas menos René, la única que parece haberse percatado de mi costosa adaptación al infierno.

14 julio
Precisamente esta noche he soñado con René y el resto de las brujas, sólo que en mis sueños tenían otra apariencia. ¡Eran guapísimas! Tal y como yo sería si también fuese una profesora.

 

18 julio
Hoy nos han dicho que a partir de las seis de la tarde ya podremos vestirnos con nuestra ropa en lugar de llevar puestos esos uniformes tan feos, como si tuviéramos todavía cuatro años. ¡Gran noticia!

24 julio
Marie me pone de los nervios. No hay nada peor que una guapa insoportable que, encima, sabe que es guapa. ¡Aaaaarrrrrggggghhhhh! ¡Sí!¡Me muero de envidia! ¿Y qué?

30 julio
¡Día de compras en la ciudad!

31 julio
Hoy me he sentido más bicho raro que nunca (si cabe), y todo porque ayer en nuestro día de compras opté por pantalones en vez de faldas y chaquetas en lugar de blusitas ñoñas!
La gente no para de mirarme con ojos de juicio todo el rato, como si el momento en el que el alcalde de París invitó a Marlene Dietrich a abandonar la ciudad por llevar puesto un traje masculino volviera a repetirse, y de eso hace ya ocho años por lo menos!
Lo que más me enerva es que Marie no ha podido quedarse atrás, y también se ha comprado un conjunto con pantalón y escotazo por arriba. Claro a ella nadie le dice nada, sino todo lo contrario.

 

3 agosto
¡Síiiiiiiiiiiiii! ¡Me ha venido la regla!
Por fin empezaré a tener curvas, ya soy una mujer!!!!!!!!!

6 agosto
Desde que soy una mujer veo todo desde otra perspectiva, bueno, ya sé que de esto hace tan sólo un par de días, pero el caso es que yo me siento muy bien, muy segura de mi misma, muy mujer…

8 agosto
Hoy es el gran día, el día en que Marie se quedará muerta cuando me vea entrar en la fiesta de esta noche con mi vestido nuevo (sí, ya me atrevo a llevar falda sin miedo) y mi nueva apariencia de mujer. Me pregunto: ¿realmente notará la diferencia? ¡Estoy convencidísima! Ja, ja, ja…

9 agosto
En efecto, Marie se quedó boquiabierta al verme entrar con mi precioso vestido en la fiesta, pero estoy segura de que no era el vestido lo que le había dejado perpleja, sino mi nueva actitud, mi feminidad, mi seducción de mujer con los chicos del Moliére. ¡Estaba muerta de envidia!
Así que como ya soy una mujer, he decidido que a partir de ahora voy a dejar de escribir en este cuaderno lleno de quejas y disconformidades infantiles. De ahora en adelante Francine Tocqueville dejará atrás todas sus inseguridades para hacerse fuerte con sus propias armas de mujer.