Relato
Relato lunes, Todos los buenos conciertos del mundo
Texto: Fiber

Todos los buenos conciertos del mundo
Maldito el parecido que guarda Des Moines, Iowa, con Benicàssim. Y sin embargo…
Ahora mismo, en un jardín trasero de Des Moines, Iowa, Sarah devora las páginas del último volumen de Harry Potter mientras Bobby Canaan Jr. chapotea en su piscinita de plástico y, al otro lado de la ventana, papá se carcajea con la repetición de un episodio de la quinta o sexta temporada de “Matrimonio con hijos”.
Ahora mismo, o más concretamente hace algunos minutos, en Benicàssim, Mike y yo hemos escogido la zona de prensa para ponernos a jugar con el inmenso balón de playa que cortésmente nos habían cedido los Arctic Monkeys al vernos pasar junto a la piscina. Las furgonetas y camiones de material seguían ronroneando desde el aparcamiento, los hijos de no sé qué predicador departían animadamente con Johnny Walker en las escaleras de acceso al Escenario Verde, y la marabunta de señores Smith con bermudas y acreditación había menguado por sorpresa. Ello ha permitido nuestra versión dual y bucólicamente anti-folk de “El gran dictador”, con Mike danzando alrededor de la pelota cual Billy Elliot tatuado mientras yo intentaba arrebatársela haciendo uso de todas las barrabasadas que me enseñó el Rabino Roth en la sinagoga de la calle Duritz, rodillazos al escroto incluidos.
En verdad sienta bien saldar cuentas con tu pasado.
¿Qué más puedo decir? ¿Que cinco suecos trajeados como un tablero de ajedrez han salido en estampida de la zona de camerinos para abalanzarse sobre el balón y comenzar a propinarle patadas hasta por fin reventarlo? Lo cierto es que, mientras Mike se resarcía de lo de su escroto apaleándolos, yo no podía dejar de pensar en el concierto…
Y no podía dejar de pensar que, al fin y al cabo, ha sido una actuación normal y corriente. Una actuación con su público, con su roadie, con su guitarra más o menos desafinada, con su repertorio (“Kids, Never Score With A Whore”, “Falling Loose Blues”, “The Night The Lights Went Down in Cannes”…) e incluso con sus bises (para la ocasión, “Sleepy Hippie” y una “Norman Mailer Meets The Wailers” coreada por toda la carpa).
Bendito sea, pues, el parecido que guardan entre sí todos los buenos conciertos del mundo, así sucedan en Des Moines, Iowa, como en el mismísimo Benicàssim…
(Lo cual me ha quedado demasiado cristiano, ¿no?)

Comentarios
Sarah: ¡Cariño! ¡Conor se ha pasado hoy por aquí! ¡Me ha dedicado todos sus discos! ¡Si ha firmado incluso en el vinilo del “Desire” de Dylan! ¡Eres el mejor!
Robert C. Merman: Sí, olvidé decirte que la madre del chaval le debía un par de favores a la madre de Saunders… 
Saunders: Nebraska es el puto Tatooine, pero hay que tener amigos en todas partes. Menos en la Ciudad de las Nubes, claro… :P
Mike: ¿Quién es Billy Elliot?
Lou: Jamás te lo he contado, pero “Sleepy Hippie” me dio las fuerzas que necesitaba para volver a tocar con J… ¡Tú hiciste posible el regreso de los Dinosaur, Bob!
Saunders: Desde aquí, misión cumplida. No te pierdas a DJ Yoda y que la Fuerza te acompañe en tu regreso a casa, Rojo Tres…
Sarah: Cariño, antes de volver, ¿podrías conseguirme unas firmitas más? Sabes cuánto adoro a las Pipettes…
Robert C. Merman: Claro que sí, mi amor.
Sarah: ¿Kings of Leon?
Robert C. Merman: Claro que sí, mi amor.
Sarah: ¿Amy Winehouse?
Robert C. Merman: Claro que sí, mi amor.
Sarah: ¿Y Black Rebel Motorcycle Club?
Sarah: ¿Bobby, estás ahí?


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