Un señor que bordea la cincuentena está apurando su último cigarro y buscando monedas para pagar su cerveza en la barra de un bar de Benicàssim, mientras escucha cómo tres jóvenes resacosos comentan entusiasmados el conciertazo de Arctic Monkeys de ayer noche. Una mujer lo viene a buscar y le suelta: -“Venga, vámonos ya, que aún acabarás bailando en el Henekin ése hasta el lunes”.
¿Ha dicho Henekin? ¿Skywalker? ¡¡Sabía yo que algo estelar había en este festival!!
Para colmo nos cruzamos con Hedi Slimane inmortalizando a jóvenes imberbes y algo descarriados, nos topamos con la feliz Kate Pierson de B-52´s, toda crepados rojizos y ese aire entrañable a peli de John Waters, y casi acabamos chocando con la etérea vocalista de The Clientele mientras levitaba -eso no es caminar, pardiez- por la zona de camerinos justo antes del apagón (ya podría haber sido durante, puestos a pedir).
Esto está lleno de estrellas, meteoros, galaxias y algún que otro fenómeno interplanetario de aúpa. También aseguran haber visto ardillas trepando por los pinos que hay entre escenarios y algún que otro trepa haciendo lo propio en las zonas de acampada, pero lo que nadie ha presenciado todavía es el hastío o el aburrimiento personificados. Aguantemos unas horas más, esto es el acabóse.
Y que la fuerza os acompañe, como siempre en el Henekin, claro.