La teoría del subidón, el corte y el golpetazo de bombo. El silencio como herramienta electrónica. ¿Techno de mesa camilla, con permiso de Julio Ruiz? Sí, por disposición escénica: los dos James (Ford y Ward) regaron sus artilugios electrónicos sobre un entarimado redondo y se iban moviendo en torno a los aparatos para meter sobre esa colección de temazos que es “Attack Sustain Decay Release” eso mismo, un montón de ruidos analógicos. Cogieron sus temas y los sometieron a una terapia de intoxicación a base de hacer lo que les gusta, que es reducir la parte de secuencia al golpe de bombo y forzar la máquina con filtradas, juegos de frecuencias, estiramientos de loops y demás ideas ácidas. El juego con el final de “It’s the Beat” fue la perfecta demostración de que la electrónica hay que saberla llevar al directo y hacerla física.
Lo mejor: el acelere final de ritmo tras la tranquila “I Believe”, con una progresiva subida de tempo que terminó en la más pura histeria colectiva.