Conciertos
OK Go
Texto: Carolina Leon

 

Algún problema técnico los retuvo entre bambalinas pero, mientras, Damian Kulash daba saltos viendo la carpa llena que coreaba “¡Ok Go!”. Y no paró de saltar, hasta el final. Se dejaron ver los cuatro perfectos gentlemen (trajes a rayas, corbatas que no tardaron en ser desatadas), dando comienzo con “Television Television”. Los de Chicago desgranaron su repertorio de forma muy inteligente, permitiéndose solamente, hacia la mitad, un suave bajón (con “Oh No”). Kulash y sus secuaces utilizaron sus sesenta minutos entregados a la ingente, formidable tarea de dejar huella y hacer grandioso, ruidoso rock’n’roll. Rock con esa marca urbana, cosmopolita, malencarada y desquiciada que han heredado de la new wave neoyorquina. Kulash es un esforzado líder, quizá con un carisma no muy elevado, pero que supo manejar al público con declaraciones como “mi español es patético”. Y también dijo: “somos americanos estúpidos” (Moby, en el 2003, dijo esas mismas palabras aquí). Con ello, criticaba la deficiente democracia norteamericana y sometía a votación, por grito popular, si se marcaban un tema de E.L.O. o de Violent Femmes (y ganaron éstos, a pesar de sus esfuerzos por amañar los resultados). “Get Over It” fue el primer gran tema masivamente coreado, pero los más conocidos se quedaron para el último cuarto: “Invincible” y “Here It Goes Again”. No hubo coreografías bailongas, y ni falta que hacía: los cuatro músicos se ganaron el pan acompañando la actuación, sólida, de saltos acrobáticos. Kulash sabe cómo ha de comportarse el perfecto punk-rocker, y ese saber estar consiste básicamente en no estarse nunca quieto.

Mejor momento: “Do What You Want”, con una loquísima intensidad, para cerrar el concierto.


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