Conciertos
Electric City
Texto: Jordi Guinart

 

¿Y estos quiénes son? Ante cincuenta personas a las cuatro y media de la tarde es difícil saberlo. A primera vista parece el típico cuarteto que clama por doquier pruebas de paternidad con Muse y DFA 1979. Pero también parecen sacados de un póster de la habitación de una quinceañera llorosa. Visten fashion: gafas de sol cristal granate o pasta blanca, que les vienen grandes y se les resbalan por el tabique a cada sacudida; la acreditación del bajista puesta del revés cayéndole por la espalda mientras luce en el pecho el estampado típico de la sección Zara Jóvenes; tejanos con rotos a la altura de las rodillas; peinados a medio camino entre el look rock duro y el look Bon Jovi (¿esto dolerá?); el lema “black flag” en la camiseta del guitarra y los pantalones rojos del bajista… de catálogo. De aquí podría salir algo como mira-cómo-toco-heavy-mientras-canto-que-me-chifla-tu-peluche-nena. Pero no. Primera sacudida letal: la picadura venenosa de “Right Where You Belong”; la batería que taladra el estribillo perfecto de “Genocide”; Andy J. Taylor berreando hasta distorsionar su propia voz colapsando un micro vencido y humillado; los altavoces del Festival registrando el sonido más insoportable desde que el año pasado Scissor Sisters soltaran uno de sus falsetes. En esa ocasión, a más de uno le pitaron los oídos. Pero con Electric City, un servidor se quedó sordo de la oreja derecha, que apuntaba en ese momento al sonido ronco del guitarra James, cuando “Dark Skies” hacía estragos en la salud mental de los Fibers presentes. A la quinta canción, “Devil In My Head”, Andy ya era el púgil vencedor por K.O. absoluto, mientras el bajista Jonny observaba su sonrisa sin inmutarse. Parece que estábamos equivocados.

Mejor momento: “Sleeping With The Enemy”, con Andy saltando en el aire y el bajista retando al batería a ver quién mete más caña.


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