El FIB Heineken no sé si está pedagógico o puñetero. Que se juntaran por arte de las cancelaciones Devo y Klaxons tiene su cosa, porque seguro que el grupo de Stratford-Upon-Avon firmaría sin pestañear un temazo como “Whip It”, aunque no sé si los cuatro muchachos británicos se atreverían a ponerse al borde del ridículo copiando también la inimitable y disparatada visión escénica de Devo. Con esta cosa de la recuperación de las cuatro reglas del pop que está de moda en el mundo festivalero, Devo se están dando unos cuantos paseos gloriosos por entre unos oyentes que podrían ser sus sobrinos. Tiene su encanto ver en directo a unos señores que son, por decir algo, como el típico padre que arenga al típico héroe adolescente en la típica película estadounidense para jóvenes, en esa escena que siempre sale cuando el muchacho acude a casa de la muchacha para llevarla al típico baile de graduación. Devo son los profesores simpáticos de instituto, pero de los que también catean. La dieta de Ohio ha hecho estragos en sus perímetros estomacales pero ellos siguen con el asunto de hacer un directo en el que no haya ni un segundo para el aburrimiento. Cuando no son sus coreografías absolutamente freaks, geeks o algo así, son sus imposibles cambios de vestuario o sus quiebros hacia el rock duro a la australiana. Tras uno de los mejores vídeos de presentación de la historia del rock, dejaron la primera mitad del concierto al repertorio electrónico, con momentazos como “Peek-A-Boo” o el ya mencionado “Whip It”, donde tuvieron el detalle de lanzar tres de sus sombreros-moldes-para-flanes en plan frisbee para alegría de los fans. Después, con “Secret Agent Man” dejaron a un lado casi todos los sintetizadores para adentrarse en su repertorio más rockero y dar paso a su mítica e imposible de bailar versión del stoniano “Satisfaction”, con Bob 1 dando unos delirantes golpes pélvicos en parodia de Mick Jagger. Ya era la mitad del concierto y alguno se preguntaba si eso era todo. Pues no. En “Uncontrollabe Urge” se dedicaron a romperse la ropa, un cambio de vestuario a lo bestia que terminó tres temas después, en “Jocko Homo”, con los cinco Devo en su nueva vestimenta aún más empollona: camisetas, pantalones cortos negros, ¡y rodilleras! Para morirse de un ataque de estilismo, de no ser porque estábamos todos gritando: “We are Devo!”. Tras el momento himno, de nuevo en las pantallas, desembarcaron otra vez vaya a saber usted de qué planeta para terminar con el mensaje positivo de “Freedom Of Choice” y “Beautiful World” dejando claro que para raros, locos y requete alternativos, ya están ellos, que además lo llevan haciendo desde hace más de treinta años.
Ya saben, el FIB enseña, el FIB entretiene, y yo te escribo contento que hasta los conciertos de The Human League y The B-52’s, para que esta juventud tan moderna descubra que muchas cosas que ahora son tan cool ya se dijeron, y hace su tiempo.
Mejor momento: El disfraz de niño, con gafas de pasta, elástico en las lentes y voz aflautada, de Bob 1 en “Beautiful World”.