Oooo oooo ah. Oooo oooo ah. Pau Pau, pau pau. Lo grande de ser fan de Clap Your Hands Say Yeah es que no hace falta saberse sus letras para pasárselo pipa en sus conciertos. Uno vocea, desafina, cambia de tono y no pasa nada porque queda pringado de jabón para hacer pompas. Su desquicie pop es como meter los pies en miel con hormigas, por mucho que los chicos de Brooklyn se empeñen en añadir ruido por un tubo. La voz de Ounsworth es la galleta de hacerse más grande que se come Alicia, y el gato flipado también, ya que estamos. Por eso cogen el hype, lo hacen una bola de papel y lo pisotean. Se lo cepillan. Sensación esta, la de cepillarse el hype, que debe ser como cepillarse a Minogue, una gozada. Por eso abren con “Clap Your Hands”, que parece una interpretación acid-pop de “Let’s Go to the Ballgame”, y se marcan una primera parte de concierto que saca de quicio al fiber con la espalda roja por el sol: “Heavy Metal”, “Some Loud Thunder” y “Satan” entre ellas. Claro que luego llegan “Is This Love?”, “Over & Over Again” y “In This Home of Ice” y el personal se vuelve loco. Los ingredientes sobre los que surfearon en la ola de la marea fueron las distorsiones, la locura, el desquicie y la armónica a la Dylan mucho más que la inconfundible voz de un Ounsworth, que tocó más tiempo de cara a su batería que de cara al personal, preocupado más por cómo iba a sonar su experimento de free pop que de quedar bien o caer simpático. El hecho es que las canciones, incluso las más pop, tomaban caminos insondables y acababan estallándote en la cara: “¿No lo hueles? Es el olor del Napalm por la mañana” decían. Entrañable detalle el de su tobillo formando círculos y marcando el ritmo sobre la tarima, purpurina cayendo del techo. Todo esto mientras alrededor todo huele a rock con The Hives garageando a poca distancia y B.R.M.C. fumando y sudando como locos bajo las chupas de cuero en las carpas blancas.
Mejor momento: Todo el público coreando los gallos de Ounsworth en la maravillosa “This Tidal Wave”.