Oliver Huntemann se marcó una eficaz sesión de techno a la alemana, mínimo y afilado, con detalles como una remezcla simpática del “Everything Counts” de los Depeche.
Osea, que la gente estaba allá arriba cuando llegó Carl Craig tejiendo una intro en plan ambient, como una especie de sinfonía ciberdélica en el amanecer en el FIB. Cuerda sintetizada va planeador viene, hasta que deshizo la madeja con la recuperación del padre bombo y llevó el desenfreno a la masa fiber a eso de las seis de la mañana, cuando los cautos estaban ya en la caseta o, los más suertudos, en la habitación, pero los curiosos y los valientes mantenían el tipo para asistir a una demostración que para techno, un clásico de Detroit como el tío Craig.
Mejor momento: La conversación entre Craig y Huntemann en plan empieza tú; no, pon un par de temas más que estos se van a enterar, y la cara de absoluta reverencia de Oliver dando paso a una de las madres del cordero en lo que a la electrónica reciente se refiere.