Conciertos
The B-52’s
Texto: Íñigo de Amescua

 

Fred Schneider, Cindy Wilson y Kate Pierson son un trío de dibujos animados. Kate es una mezcla entre la protagonista de una peli de surf californiana y la madre de “Matrimonio con Hijos”. Muchos de ustedes la recordarán también por cantar con Michael Stipe y compañía, vecinos de ciudad, en “Shiny Happy People”. Fred es el resultado de la unión entre Sid Vicious y el señor Quagmire de “Padre de Familia”. Ella es puro pop sixties y película de ciencia ficción de Serie B; él es un espíritu incendiario y punzante que más que cantar, grita y habla. Cindy es una mezcla entre Phoebe y Petula Clark. No en vano su música ha estado muy relacionada con la tele y el cine: en los Simpsons, “The L Word” o “Los Picapiedra”. El caso es que su surf-punk bailable con trazas de funk es una gozada para bailar y un valor justamente recuperado en esta edición del FIB Heineken (el esponjoso camino que abrieron sigue muy transitado hoy día). El show fue, a grandes rasgos, de los que van de menos a más. Los de Athens comenzaron un poco anquilosados, lentos de reflejos y algo parados. Luego, poco a poco, se quitaron las telarañas de encima como el que se sacude la arena de la playa, como si los parlamentos (en el español que aprendió en secundaria) entre canción y canción de Mr. Schneider fueran soltando los músculos y añadiendo espontaneidad al conjunto. En cualquier caso, la remontada empezó a fraguarse, irónicamente, cuando Fred se tomó un descanso, porque al volver fue como si Chiappucci saltara del pelotón para ganar en el Galibier. Eso con algo de agua oxigenada para el pelo, claro. A partir de ahí engancharon de seguido sus mejores canciones, “Funplex”, “Hot Corner”, “Keep This Party”, “Claire”, “Lobster” y una sobre todas las demás: “Love Shack” (“A glove slap in a little old face will get you satisfaction”). Tema este último que fue incluido en un célebre capítulo de la familia de Evergreen Terrace cambiando su letra por “Glove Slap”, ya que la historia va de que a Homer le da por retar en duelo a todo el mundo con un guante hasta que da con un caballero sureño que le cita al amanecer… Eso sí, todas las canciones bien rellenitas de bajo y batería, con un sonido bien gordo que era acompañado allí y aquí por teclados, cencerro, xilófono y, este es un detalle casi fetichista: ¡maracas rojas! La banda también aprovechó para presentar un puñadito de temas nuevos del álbum que, según anunció el propio Fred, estará en la calle el próximo otoño, producido por Steve Osborne. Puro pop-punk refrescante divertido y gamberro que ya vivió alguna resurrección hace años tras la muerte por sida de uno de sus fundadores (Ricky Wilson) y la espantada y reconciliación de Cindy a comienzos de los noventa.

Mejor momento: Las coreografías de Katie y su peinado son parte de la historia del pop: “Yabadabadoo”.


video.fiberfib.com