Éranse una vez un par de productores que, aburridos de dar vueltas por los cafés del centro de París, decidieron poner en marcha un proyecto marciano: convertir crudos clásicos new wave en seductoras versiones bossa nova. Para ello reclutaron a seis chicas (brasileñas y francesas) que no sabían quién era Billy Idol. Y así nació la versión musical de la Nouvelle Vague.
En agosto de 1979, el muso de Ed Wood Jr, Bela Lugosi, resucitó en aquella mezcla carnívora de Pink Floyd y The Doors que fue el primer single de una de las bandas clave de la new wave: Bauhaus. “Bela Lugosi’s Dead” no llegó muy lejos en los top ten de la época (entre otras cosas, porque duraba nueve minutos) pero ha pasado a la historia por ser el tema que fundó el gothic rock. Y, casi treinta años después, un par de avispados productores franceses, Marc Collin y Olivier Libaux, amansaron a la fiera y la incluyeron (en radio edit) en el segundo disco de Nouvelle Vague (su raro proyecto-homenaje a aquellos tipos que pusieron del revés el cine francés a finales de los 50). El disco en cuestión, “Bande a part” (2006) incluía versiones de The Cramps, Blondie, Billy Idol, Buzzcocks y Echo & the Bunnymen, siguiendo la estela del primero, “Nouvelle Vague” (2004), en el que licuaron crudos temas de The Cure, Depeche Mode y Sisters of Mercy convirtiéndolos en hits bossa nova, gracias a la ayuda de sus seis damas. En directo, la banda acostumbra a pasar films de Jean-Luc Godard y a sorprender a los fans de Joy Division (atentos a su “Love will tear us apart”). Pero no sólo a ellos.