Los chicos de Peter Hayes han vuelto a la trinchera. Si el tercer disparo de Black Rebel Motorcycle Club, “Howl” (Red Ink, 2005), sonaba a folkie-pop desarraigado, el cuarto, “Baby 81” (Sony, 2007) es un refrito de los dos primeros: “B.R.M.C” (Virgin, 2000) y “Take them on, on your own” (Virgin, 2003) o, lo que es lo mismo, noisy-pop en conserva.
En el San Francisco que amaron hipsters y psicodélicos, y al que los ecos del punk sacudieron desde Los Ángeles (encarnados en los fabulosos X), se formó en 1998 una banda llamada como los chicos malos que lideró Marlon Brando en “Rebelde” (1953): Black Rebel Motorcycle Club. Peter Hayes y Robert Levon Been (antes, Turner), sus dos miembros fundadores, se conocieron en 1995 y decidieron montar una banda que tuviera mucho de The Jesus & Mary Chain y My Bloody Valentine desde la óptica de unos Stone Roses pasados de vueltas. Pero la cosa no acababa de arrancar. No fue hasta que conocieron al batería, Nick Jago (en 1998), que, los por entonces llamados The Elements, empezaron a tocar en garitos de todo tipo. Un año después ya tenían su primera demo en el bolsillo (16 crudos garage tracks) y la KRCW de Santa Monica la nombraba “Disco de la semana”. Eso les permitió cruzar el charco y sonar nada menos que en Sheffield, donde, el por entonces semidios del pop, Noel Gallagher, les escuchó y quiso ficharles para su Brother Records. Pero hizo algo mejor: decir que eran su nueva banda favorita. Y Virgin se lanzó a por ellos. En marzo de 2001 llegaba a las tiendas “B.M.R.C.”, y el resto, es historia.