Cassadaga es el nombre de una pequeña comunidad de Florida poblada por quirománticos, médiums y demás hierbas del jardín del espiritualismo alternativo. “Cassadaga”, por cierto, es también el lema del último álbum de Bright Eyes, un trabajo donde los cortes apocalípticos y orquestales se dan la mano con piezas de voluntad más íntima y musicalidad eminentemente country-folk. Y a fin de revelarnos las claves de tal contraste se pasó Conor Oberst por la redacción del Fiber. Así, el joven prodigio de Nebraska posó ante nuestros objetivos para a continuación reflexionar sobre las necesidades religiosas del ser humano, confesar su interés por aquellas disciplinas que intentan explicar cuanto escapa a la mente y, en ámbitos más terrenales, destacar la escasa presión que le representa el que se le haya tachado una y otra vez de heredero de Dylan y Springsteen: “Quiero centrarme en la música, el resto ya lo dirá el futuro”. Si no lo dice antes Cassadaga, claro.