Avey Tare (Dave Portner) y Panda Bear (Noah Lennox) trabajaron juntos de dependientes en Other Music, la mejor tienda especializada de discos de Nueva York. Ahí se doctoraron como oyentes e iniciaron su particular expolio a los archivos de la “otra” música culta. Imaginaron una trayectoria paralela. Inventaron un pasado en el que una música popular posible se liberó un día de la estructura de canción y recobró una calidad lúdica prehistórica. ¿Inverosímil? Llamémoslo psicodelia.
Sólo si desde bebé le dieras a un niño de fin de milenio todo el archivo Lomax de músicas tradicionales ancestrales y el “Smile” de Beach Boys –la desproporcionada obra maestra de Brian Wilson que estuvo 30 años oculta- se lograrían frutos como “Sung Tongs” (2004) o “Feels” (2006).
Para ilustrar el caos de la gran manzana, Avey Tare y Panda Bear, junto a The Geologist y Deaken han inventado un pop inverosímil; con stress propio y su Yoga incorporado. Ritmos atávicos plagados de melodías soterradas cantadas por criaturas de polichinela expertas en música avanzada. Mantras de folk marciano deconstruido y vuelto a armar cien veces. No cabe apostar jamás por lo que pasará en el siguiente segundo. ¿Ruido o calma chicha?, ¿coros sacros o tambores de vudú?, ¿melodías bucólicas o cánticos extraterrestres?
En 1999 cuatro chiflados muy cuerdos iniciaron con “Spirits they’re gone…” una esdrújula forma musical que, una vez desarrollada, ha acabado por devolverle al pop cuarto y mitad de la inocencia que reclamaba desde que éste se ha convertido en una convención. De paso, se pegan unas sonoras fiestas que se contagian al espectador. Como todos los inventos geniales, mientras no han estado, hemos perdido el tiempo. Este año han fichado por Domino, el sello que cambió de envergadura desde Franz Ferdinand o Arctic Monkeys. Sin embargo, mantienen su propia plataforma en Paw Tracks. Desde ahí publican toda su producción, digamos, lateral. Los retorcidos trabajos de Terrestrial Tones o Avey Tare con Kria Brekkan de múm (un disco al revés) no son de fácil digestión. Pero atentos: “Person Pitch” de Panda Bear en solitario es uno de los mejores discos de lo que va de año. Hay quien agrupa a este tipo de nuevos aventureros en escena: la New Weird America. De Akron/Family, Jackie-O-Motherfucker, Wooden wand o cualquiera que lleve a lugares insospechados su buena educación sobre la música americana se dice que hacen weird-folk. Weird por raro. Después de ver a Animal Collective en directo, raro me parece todo lo demás. No será el concierto más fácil del FIB Heineken de este año pero quizás sí el más revelador.