FIB Heineken
Silent Disco, “Shhhh… se baila”
Texto: Laura Malasana

Cuatrocientas personas bailando sin música sobre una moqueta azul. No, no es una escena eliminada de “Blade Runner”. Es la segunda parte de “Silent Disco by Red Bull”, proyecto que puso en marcha el holandés NO DJ, y que en 2006 aterrizó por primera vez en el FIB Heineken. La teoría es la siguiente. Hay dos tipos pinchando discos. Uno pincha para el canal uno y el otro para el canal dos. ¿Qué canales? Los de los cuatrocientos auriculares que los chicos de Red Bull reparten entre los asistentes. Los asistentes son curiosos que se acercan a vivir algo de lo que, según Sergi Noé, manager cultural de Red Bull, sólo puede hablar quien lo ha vivido. En la pista, silencio. Y cuatrocientos cuerpos moviéndose al compás de la música que sólo ellos están oyendo, acercándose al DJ y poniéndole morritos sin saber que en realidad ese no es su DJ. “Es una locura. Todo el mundo flipa porque los DJs hacen lo que les da la gana. Igual pinchan ‘La pantera rosa’ que el último single de una de las bandas que están tocando en ese momento”, cuenta Sergi. Dice que en la edición anterior del festival hubo hasta dos horas de cola para entrar. “Es casi un experimento sociológico. Otra manera de divertirse. De repente estás ahí y ves que la mitad de la pista baila como loca y la otra mitad está cantando”, dice Sergi.
La iniciativa está dando la vuelta al mundo y para su segundo asalto en el Festival de Benicàssim cuenta con destacados artistas de ámbitos muy diversos: sellos discográficos (como 2PIAS Djs), medios de comunicación (Bonnie&Clyde) y la Red Bull Music Academy (Dj Vu). Y, por si fuera poco, los DJs originarios del concepto Silent Disco pasarán en algún momento por la mesa de mezclas.
“Somos conscientes de que ‘Silent Disco by Red Bull’ no va a cambiar el panorama musical, pero sí puede darle un toque de color. Adoptamos la propuesta porque suponía un contrapunto a la seriedad de la Red Bull Music Academy (en la que se forman artistas relacionados con el mundillo). En el fondo es una ‘frikada’ pero una ‘frikada’ divertida. Le quita ese punto de trascendencia a la música pero sin perderle el respeto, disfrutando de ella más bien, pervirtiéndola en cierto sentido”, dice Sergi.
La veda se abrirá mañana. A las nueve de la noche, coincidiendo con el cierre del concierto de Antony & The Johnsons, la carpa (que, para los calurosos, incluye una pequeña piscina para pies y piernas, y puede que algo más) de “Silent Disco by Red Bull” abrirá sus puertas y no las cerrará hasta las cinco de la mañana.


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