La capacidad de los relatos infantiles para repetirse ad infinitum sin producir cansancio es la marca de todo buen cuento. A cada iteración, la narración decanta en una forma más acabada, más perfecta de sí misma. MUSAC en Benicàssim y Benicàssim en MUSAC: si algo salió bien, ¿por qué no reutilizar las buenas vibraciones y contarlo al revés tanto como al derecho? La colaboración, este año, agranda sus miras, añade perspectivas y va en busca de la esencia del cuento perfecto.
1.El cuento al derecho
MUSAC, Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, como cabeza visible de una museística firmemente enfocada al presente, es el personaje que aporta el prestigio. FIB Heineken, el gigante de la cultura pop en su decimotercera edición, ostenta el papel de personaje catchy, con un espectacular tirón de público. Aprovechando mutuas ventajas, el MUSAC y Benicàssim se confabularon para sacar a más de una docena de videoartistas del museo y mostrar sus trabajos a través de las pantallas del recinto.
Y esta es una historia que volvemos a contar: quince artistas ofrecen su material de intensa carga conceptual, creativa y sensorial, pertenecientes a la colección del MUSAC, al disfrute de los asistentes. Piezas que conjugan lenguajes, desguazan lugares comunes, ejercen la crítica, bombardean los discursos de los mass media, la publicidad o los video-clips; parodias, historias o reflexiones sobre el papel del arte contemporáneo: Jesper Just, Anthony Goicolea, Fernando Renes, Cristina Lucas, Carmela García, Patty Chang, Bjørn Melhus, Fikret Atay… Un muestrario amplio, diverso y caleidoscópico en todos los sentidos.
Y, como colofón, contamos con la “reina de las narraciones visuales”, la artista suiza Pipilotti Rist y la obra Homo Sapiens sapiens: fantasía en estado puro que, de la 51 edición de la Bienal de Venecia, con parada especial en el MUSAC, llega a Benicàssim -previa aceptación de la artista para adaptar la videoinstalación a un solo canal. Aquí se ofrecerá al público más numeroso que haya podido soñar el videoarte: atentos a las voluptuosas, sensoriales, imaginativas formas del universo –entre primigenio y sofisticado- de Pipilotti Rist.
2. El cuento al revés
Un buen relato también debe ser así: tiempo que se detiene. La experiencia del Festival de Benicàssim, efímera como es, quiere quedarse para siempre. Una experiencia que es, sobre todo, narrable. El proyecto Benicàssim en MUSAC está hecho de varias partes que confluyen al final: en una primera, los protagonistas somos todos los fibers. Cada cámara digital y teléfono móvil presentes aquí puede contar su propia historia; se nos anima a enviar las imágenes para ser proyectadas en las pantallas gigantes. En la segunda parte, una serie de fotógrafos de relevancia internacional, de estéticas y generaciones diversas, ofrecerán sus maneras de contar el evento más importante del verano: Massimo Vitali y sus estudios sobre el comportamiento de masas, la mirada intensa y pop de Álvaro Villarrubia, la devoción por los espacios de Ángel Marcos, Immo Klink con sus lecturas críticas de la realidad, Cristina García Rodero y la brutal colocación de elementos en el encuadre; y Carmela García, atenta a la organización imaginativa. Ellos ofrecerán su know-how al calidoscopio de matices de la experiencia y sus visiones se verterán en un libro de gran formato, con 136 páginas, que podrá encontrarse en los próximos meses en librerías especializadas en arte y museos de todo el mundo. Por último, como extensión necesaria, las fotografías darán lugar a una exposición que, auspiciada por el Laboratorio 987 del MUSAC, a partir de enero de 2008, partirá después en una itinerancia por los espacios de la Obra Social Bancaja, patrocinadora del proyecto en su totalidad.
La forma en que estos fotógrafos, modernos cazadores de recompensas de la realidad, contarán el Festival Internacional de Benicàssim, intriga y emociona. Y así concluye el viaje de ida y vuelta de un importante relato de la contemporaneidad. Se cuente como se cuente, un buen cuento siempre debe tener final feliz.