
Uno de cada dos entrevistados en nuestra encuesta publicada este jueves nos señalaba a Strokes como una de las bandas que más les apetecía ver este año. Eso, teniendo en cuenta que pasarán por el Festival casi cien grupos, demuestra la expectación que había despertado la única visita este año a nuestras tierras de los neoyorquinos. Llegaban para presentar “First Impressions of Earth”, un polémico tercer disco con el que, según ellos mismos, han renacido tras el paso en falso que supuso “Room on Fire”. Existía curiosidad también por descubrir cómo vestían –o, mejor dicho, cómo desnudaban- a unas canciones que en estudio aparecen acicaladas con profusión de instrumentos y una producción de lujo. Las dudas no tardaron en resolverse. Sólo diez minutos más tarde de la hora prevista, Julian Casablancas y cía. descargaban ante un Benicàssim congregado en masa delante del Escenario Verde, “Juicebox”, primer single de su último trabajo. Resultó fácil advertir para aquellos que asistieron a sus shows de presentación de “Room on Fire” hace dos años que la banda ha mejorado sensiblemente su puesta en escena. Menos agarrotados, con más confianza y seguridad en sus cartas vencedoras -cada vez más-, el quinteto se mostraba al fin como una banda de rock de vastas ambiciones, con un Julian Casablancas cómodo, activo, simpático, hasta bailarín, que dominaba en todo momento los tempos del show y hasta se permitía alguna que otra broma con el respetable. A su lado, Albert Hammond Jr. se reivindicaba como un guitar hero de nueva cuña, con largos solos y desarrollos instrumentales que deleitaban a los asistentes más melenudos. Los temas de su intocable “Is This It”, del que por cierto el mes que viene se cumplirán cinco años de su publicación, se fueron alternando con los de “First Impressions of Earth”, dejando claro que el contenido de éste último gana muchos enteros en directo, con una ejecución descarnada, a sangre, dotando a cortes como “Vision of Division” o “Ize of the World” de un tratamiento directo y urgente que en estudio no poseen. No tocaron prácticamente ningún tema de “Room on Fire”, del que últimamente parecen renunciar. Tan solo lo recuperaron para cerrar el show con una adrenalítica “Reptilia”, recibida con delirio extático por parte de un público asistente que se mantuvo durante largo rato solicitando bises a la banda.
Mejor momento: El núcleo central del concierto, cuando el quinteto enlazó sin dejar prácticamente espacio al aliento “Hard to Explain”, “You Only Live Once” y “Last Nite”, ante el agotamiento de un público rendido a sus pies. Resultó grato comprobar que el segundo de los temas mencionados no sólo no palidecía, sino que adquiría por derecho propio entrar en la misma categoría de clásicos de la banda -y del género- que los otros dos.
Foto: Liberto Peiró