
La temporada pasada, el Sunderland Football Club consiguió un asombroso récord en la liga inglesa: descender a segunda división con tan sólo quince puntos almacenados en su casillero. Queda claro, pues, pese a las varias camisetas rojiblancas que pudieron verse entre el respetable, que el principal motivo de orgullo de la ciudad norteña recae (y seguirá recayendo durante un buen rato) en estos cuatro muchachos, que por cierto solventaron sin demasiadas complicaciones el trámite de abrir las hostilidades en el Escenario Verde. Pese a contar con sólo dos álbums como respaldo, el suyo fue un show compacto y solvente, que ni siquiera hubiera necesitado de ese juego de voces que se propuso al público como preludio al “Hounds of Love” de Kate Bush. Ah, si además supieran darle un poco a la pelota…
Mejor momento: El sincopado, aturdidor riff final de “Skip to the end”. Y el plátano hinchable gigante blandido por el público, claro.
Foto: Óscar L. de Tejeda