Quien golpea primero lleva ventaja. Y los primeros en golpear en nuestro particular, y dominical, combate en el lado oscuro fueron ellos. Los de Ella Quiere Venganza (¿se pondrían el nombre tras ver una de “Kill Bill”?) sonaron grandes y potentes. No podía ser de otra forma si comienzas un concierto con “Red Flags”, suburbana y peligrosa como un pasadizo nocturno a las tres de la mañana. Brazos llenos de tatuajes incluidos. Los angelinos no fueron un dechado de simpatía (hubiese sido estúpido esperarlo de ellos) pero al final, Justin Warfield, voz y ex rapper (editó un Lp producido por Prince Paul) acabó bajando al foso con su voz un tono más baja que los tobillos a conquistar adeptos. Por lo demás, un batería salvaje, un bajista/teclista (el otro cerebro de la banda, Adam Bravin) y cuatro o cinco hits como disparos: “Out Of Control”, “These Things”, “I Don’t Wanna” y “Tear U Apart”.
Mejor momento: “She is in the bathroom, she pleasures herself” (¿Qué hará?).
Foto: Kike Olmedo