Cuando salieron al escenario no había casi nadie entre el público. No les importó, porque da la impresión de que toquen para sí mismos. Santi se ha rodeado de una banda muy competente con la que parece que alcanza cada vez más una sintonía especial. Tanto, que a partir de ahora se van a llamar sólo Los amigos imaginarios. No parece importarles el tiempo en las canciones, no se cortan a la hora de extenderlas en largos desarrollos instrumentales. Su música evoluciona a medio tiempo, con un ritmo pausado rico en influencias americanas. Repasando sus dos últimos discos (“Amigos imaginarios” y “El invierno secreto”), a veces es como si fueran The Band en versión pop (“Superman”). O quizás Crazy Horse (“Permanecer”): la influencia de Neil Young está omnipresente y cierran el concierto con una maravillosa versión de “Days That Used To Be” (a su vez deudora del “My Back Pages” de Dylan) retitulada “Donde yo solía vivir”.
Mejor momento: La flauta de “Bicho raro”, un toque especial.