“¿Estás tomando notas?” – me pregunta una avispada y achispada Fiber mientras escribo- “¿todo bien, todo en su sitio?”. “Sí, sí, todo perfecto” – respondo. Verdad. Todas las piezas caían como en un Tetris jugado en horizontal. Como en el Mahjong. Ambos iban soltando sus capas de sonido metálico una sobre otra como si construyeran algo tras un desguace. Como los de “Perdidos”, a base de montar tiendas de campaña con progresiones ambientales, bombos y algún que otro berrido electrónico que casi siempre corría a manos de un gesticulante y bailongo Apparat en contraste con la figura de pelo liso y traje negro de Ellen Allien. La sesión comenzó con la carpa a medio aforo y acabó hasta arriba, brazos en alto y movimientos de cabeza para bailar las progresiones casi infinitas y robóticas rotas a fuerza de micro ritmos.
Mejor momento: Ellen fuera de su parapeto mecánico cantando y luciendo su elegante y rajado traje.