Grupos
Nada Surf, esperando la gran ola
Texto: Milo Krmpotic

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Ahogados por el éxito de aquel “Popular” que representara su primer single (y, admitámoslo, por la moderación con que fueron recibidos todos los siguientes), el trío hispano-neoyorquino ha encontrado su lugar en el mundo gracias a Barsuk. Suele suceder que los favores del público musical se deban antes a la casualidad cósmica que a los verdaderos méritos (o deméritos) de uno. El cantante y guitarrista Matthew Caws y el bajista (madrileño) Daniel Lorca se conocieron donde y cuando tocaba, en la ciudad de Nueva York y durante sus años de escuela secundaria. Formaron una banda, Because Because Because, siguiendo cuantas pautas dictan los cánones. Y, transformados ya en Nada Surf, con el ex Fuzztone Ira Elliot a la batería, grabaron un álbum que llegó a oídos de Ric Ocasek, quien se ofreció a producir una posible regrabación del mismo. Así, en 1996 vio la luz en Elektra el mejorado “High/Low”. Y, sobre todo, el single “Popular”, que iba a resultar notablemente ídem tanto en los ambientes íntimos del rock alternativo como en las pantallas de la muy universal MTV. Cual dos surfers que han tomado su primera gran ola en Waikiki, Caws y Lorca se las prometían muy felices. Pero pronto iban a descubrir que, a sus espaldas, el mar había pasado a lucir una desoladora calma chicha. Y, aferrados a sus tablas, se acabaron hallando al capricho de corrientes y mareas comerciales. Nada Surf, nunca mejor dicho.

Es así que su siguiente proyecto, “The Proximity Effect” (1998), pese a contar con temas tan apañados como “The Voices” o “Mother’s Day”, fue de nuevo víctima del célebre síndrome de los cinco minutos. Cinco minutos demasiado tarde para integrar las filas del post grunge. Y cinco minutos demasiado pronto para beneficiarse de las réplicas que todo movimiento tectónico-discográfico suele generar. Y el golpe debió de resultar duro, pues el trío permaneció recluido en sus cuarteles de invierno durante cerca de cuatro años. 2002, no obstante, marcó el principio del regreso. La recepción crítica cosechada por el tercer trabajo nadasurfero, “Let Go”, llevó a que Barsuk relanzara la temporada siguiente una edición con temas extra del mismo. Y, como si se tratara del reflejo mejorado de cuanto había acontecido una década antes, un productor de campanillas se aprestó a dirigir la nave (para el caso, Chris Walla, miembro de Death Cab For Cutie y responsable del sonido de The Decemberists, entre otras bandas apreciadas por el circuito arty). Así surgió “The Weight is a Gift” (2005), álbum despojado de toda urgencia histórica y, en definitiva, todo un paso adelante en la trayectoria de una banda atragantada a su tiempo.


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