
Desde su ya lejano debut de 1998, el sueco se ha afianzado como uno de los valores seguros de la electrónica más tamizada por el pop y el jazz. nos viene a visitar en un momento de transición, a caballo entre la presentación de “Rush” (Emi Virgin, 05) y su regreso discográfico en octubre. No es sencillo olvidar el estreno discográfico de Johanson en “Whiskey” (Virgin, 98), un crisol de texturas sintetizadas que surgió a finales de la pasada década como un huracán renovador de la electrónica más accesible, que el sueco combinaba con una exquisita expresividad de cantautor que le valió el sobrenombre de crooner de la electrónica. Su absorbente creatividad quedó ratificada en “Tattoo” (Virgin, 99), trece cortes a ritmo de trip hop delimitados por unas inspiradas melodías crepusculares. Tras “Poison” (Virgin, 00) (y su “Believe in Us”) y “Antenna” (Virgin, 03), Johanson presentó hace unos meses “Rush”, una grabación que devuelve el foco hacia los ochenta y recupera la banda con la que engendró sus mayores éxitos. Lejos de descansar, el sueco va a volver a ser actualidad tras el verano, con su sexto álbum de estudio, un sorprendente giro de ciento ochenta grados con el que pretende hacer un guiño a sus influencias menos evidentes: “Será un disco jazz, crudo y desnudo, compuesto al 100% por instrumentos orgánicos, y que se podría confundir con una banda sonora de los 60 ó 70” ¿Jay Jay Johanson meets Blaxplotation? “(Risas). No, no, es más cercano a los filmes de bajo presupuesto de la década. Me recuerda a las bandas sonoras de las películas de Charles Bronson, o incluso a los últimos films de Hitchcock”. Del proyecto, todavía sin título, Johanson nos ofrecerá esta noche unos cuantos adelantos: “No sé cómo casarán con el resto de temas, pero me apetece estrenar las novedades en el Festival”. Pero ahí no acaban las sorpresas que Johanson prepara para el show: “Estoy en un momento de impass, sin gira, así que me voy a permitir algunas licencias”. Entre ellas, “voy a tocar temas en directo por primera vez, de mis primeros discos. Canciones como “Whispering Words” que todavía no sé cómo van a sonar, pero que me apetece estrenar aquí”. El sueco, que permanecerá en Benicàssim durante todo el festival, no va a aprovechar su calidad de artista para limitarse a pasear por el backstage: “No es mi estilo. En conciertos como el de Depeche Mode de mañana pienso luchar por las primeras filas y no será difícil verme botar como un fan más”. Su modus vivendi en el festival tampoco está siendo nada elitista: “Por la noche, conciertos y, por la mañana, disfrutando de esas playas tan fantásticas que tenéis por aquí”. Ni que lo digas.