Weblog
Martes de espera…
Texto: María Beltrán

No, no soy la Maldonado pero, me sigue preocupando el tema meteorológico. Aunque ayer las noticias climatológicas nos absorbieron por completo, hoy, parece que el tiempo ha mejorado notablemente. Las temperaturas siguen en aumento y, empiezo a no descartar la idea de ponerme a pedir que nos den un buen remojo en los conciertos. ¿No pedíamos agua? Como decía aquel slogan: “agua para todos”. De manguera, por supuesto.

El día ha transcurrido como otro día cualquiera. Miento, ésta semana, me está costando horrores pegar ojo. Ayer mismo, hablando con uno de mis amigos (¿sobre el FIB?… exacto), nos dieron las 6:30 de la madrugada. Ambos compartíamos nuestras penas de espera, puesto que no llegamos hasta el jueves. Lógicamente, ésta mañana, he llegado tarde al curro. Lo que me faltaba… Mis compañeros, haciendo un esfuerzo sobrehumano para que yo pueda entregar el proyecto antes del día 4 y… Llego tarde. En el fondo, no sé cómo me soportan. Durante todo el año, tienen que sufrir con resignación la tabarra musical fibera que les doy, hablando de éste ó aquel grupo, los nuevos discos, los retornos, los conciertos… A pesar de qué no conocen a ninguno, me escuchan. Ya van entendiendo (que no comparten) lo que para muchos significa éste festival: nerviosismo, locuras, desenfreno, insomnio,… Cualquiera podría pensar que somos un caso patológico (raro, raro, raro) digno de ser estudiado por algún prestigioso psicólogo. No sé si lograría encontrar solución a nuestra ¿pasión por la música? Ahí están, míralos… Echándome un cable para que yo pueda largarme.

En éstos momentos, estoy sentada en la cafetería del aeropuerto de Valencia. Estoy esperando que llegue el vuelo de un amigo que también se viene a Benicàssim. Hablando de la espera y de la desesperación de la espera, ¡otra vez a esperar!. Ya me extrañaba a mí, que Iberia batiera su record de puntualidad. En el panel, sigue apareciendo el cartelito Delayed, Delayed, Delayed… No hay mal que por bien no venga. Ahora que me fijo, ése color azul de aquel panel me resulta familiar. ¡Caray!. Es inevitable seguir “enfibada”. Hasta el aeropuerto llega el FIB. Me he acercado al stand y, tres chicas muy amables con una camiseta que pone “Bienvenidos” en diferentes idiomas, me han ofrecido todo tipo de información sobre el festival: planos del recinto, horarios de autobuses y trenes, carteles de los conciertos y actividades extra musicales,… En un rato de descanso que han tenido, se han acercado hasta la cafetería. Nos hemos puesto a hablar (¿sobre el FIB?… nuevamente, habéis acertado). Les he preguntado si había llegado algún “famoso”. Por un instante, me pareció ver a los Gallagher (ya se sabe, ésos fans incondicionales imitadores de sus ídolos). - De momento, no. Ayer lunes, tuvimos mucho agobio y hoy, la cosa se ha presentado con más calma -. Y el stand, lo tenían casi siempre lleno… Sobre todo, de gente que hablaba en distintos idiomas: inglés, francés, alemán… Me comentaban, lo cansadas que estaban de permanecer durante más de 10 horas allí de pié, informando a todo el mundo. Supongo, que por decir algo. Con ésa sonrisa y, ¿cansadas?. Por una extraña razón no comprensible, éste festival nos hace sonreir y, aunque hablemos de cansancio, no se nos nota. Bueno, Fibers, ¡por fin! ahí llega mi amigo… Me largo corriendo a darle un fuerte abrazo. Después de tres horas tontamente perdidas, es lo mínimo que se merece. ¡Qué poquito queda!.


video.fiberfib.com