Conciertos
Nick Cave & The Bad Seeds. Domingo 7. Escenario Verde. 22:30
Texto: Aldo Linares

Nick Cave
Foto Liberto Peiró
Grandioso, así de simple. Es difícil resumir lo ocurrido. Con seguridad ha habido grandes momentos del festival, pero éste, lectores de Fiber, ha sido ya uno de los momentos clave de la historia del FIB Heineken 2005. Bien conocido era el deseo de traer a Nick Cave & The Bad Seeds al Festival y, por fin, las ganas se han saldado con un regalo eléctrico, espiritual, carnal, zigzagueante, directo, sucio y refulgente, todo a la vez. Esto es rock ‘n’ roll, ni más ni menos, auténtico rock ’n’ roll pleno de soul, gospel, garage, funk, blues y punk. Todo revuelto por unos Bad Seeds potentes y abrasivos que servían de elegante espejo a un Nick Cave que desde el principio señaló al público como si estuviese a punto de quedarse con el alma de todos. Y bien que lo hizo.
Canciones como “Red Right Hand”, “Deanna”, “The Mercy Seat”, “Nature Boy”, “The Weeping Song” o “Stagger Lee” sirvieron para delinear la variada panorámica estilística de una carrera encomiable que no parece dar visos de flaqueza. Desde el inicio del concierto con “Get Ready For Love” hasta el final de este, con la ya mencionada “Stagger Lee”, la sensación de haber vivido algo irrepetible parecía flotar en una audiencia que parecía ver en Cave a un insólito predicador preparado para exorcizar a la masa. Y es que sus maneras de crooner y su vestimenta oscura contrastaban con los estallidos y arranques que parecían apoderarse de él cuando sus compañeros elevaban el nivel de la música al tiempo que cuatro acertados coristas le hacían el contrapunto vocal.
Veintidós años de carrera se vieron reflejados en una hora y algo que, en realidad, sirvió también para hacer un repaso de los momentos más importantes del rock, aquellos que le dieron personalidad y estilo. Porque sobre el Escenario Verde se mezclaron la rebeldía y la fe, la oscuridad y el amor, lo lúbrico y lo sentimental, ángeles y demonios, tentaciones, hallazgos y dudas que en la garganta de Cave se hicieron reclamos de inconformista realidad. Jim Sclavunos, Conway Savage, Warren Ellis y el infaltable, Mick Harvey, además del resto del sexteto instrumental, fueron el papel sobre el que Nick Cave rubricó una noche realmente difícil de olvidar.
Mejor Canción: “There She Goes My Beautiful World”.
Mejor Momento: Los primeros sobresaltos de Nick Cave en “Get Ready For Love”, vaticinando lo que se avecinaba. Si te gustó este concierto, no te pierdas a… Screamin’ Jay Hawkins.


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