
Foto Óscar L. Tejada
El tiempo pasa y no se detiene. Viendo el aspecto de Evan Dando y tras hojear su historial fiestero podría debatirse sobre la teoría de la relatividad acerca del paso del tiempo, eso de que si se viaja cercano a la velocidad de la luz el tiempo se ralentiza. El cuerpo de Evan Dando ha debido darse algún viaje de esos porque el cabronazo tiene la misma pinta que hace 15 años. Por dentro ya es otra cosa. Y no me refiero ni al hígado ni al cerebro ni a otras cosas, sino a la garganta. Su voz no es la que tenía cuando adornaba dormitorios adolescentes con “Come On Feel The Lemonheads”, una de las escasas apuestas por la “comercialidad” de una banda “alternativa” que dan en la diana. Tan alto que la caída fue dura. Pero hablábamos del tiempo, de cómo pasa más por la banda que por sus canciones. Sí, resulta gratificante escuchar un grupo (siempre han sido Evan Dando + 2) emular sus mejores momentos, disfrutar incluso de su imagen (ya no es común que el guitarrista y el bajista tengan el mismo peinado), pero en la mayor parte de las ocasiones parece que los músicos han decidido que a falta de voz hay que dale caña a las guitarras y se escapan las burbujas. “Into Your Arms” y “Big Gay Heart” son quizás los casos más flagrantes, “Rudderless” la gloriosa excepción. Es un concierto que funciona mucho más por el repertorio que por la banda. Claro que el interludio de Evan en solitario cambia las cosas: “Outdoor Type“ y “Being Around” sí funcionan a tope, porque en lugar de adaptarse él a las canciones, las ajusta a sí mismo y sus circunstancias, y ahí es cuando realmente brilla él también. Por eso lo mejor fue cuando al final volvió a repetir la jugada, desgranando canciones en unos bises en solitario que tienen que cortarle porque si no sigue y sigue, el hombre es un jukebox ambulante. Entre ellas nos regala un maravilloso “Different Drum”, una versión de Mike Nesmith que sirve para recordarnos que además de ser guapo fue uno de los responsables de que al country se le abrieran las puertas de lo alternativo metiendo “slides” en sus temas y reivindicando a Gram Parsons cuando el grunge aún vendía discos. Al tío hay que quererlo.
Mejor Canción: “Rudderless”. Mejor Momento: Evan tocando solo, a su manera. Si te gustaron, te gustarán: Oasis