
Cuando pensábamos que ya lo habíamos escuchado todo en cuanto a downtempo y lounge se refiere, llegan a nuestros oídos los increíbles paisajes sin límites deLemon Jelly con “Lost Horizons”, y nos descubren un mundo nuevo de sonoridades y texturas.
Si con “Lemonjelly.ky”, el primer trabajo del dúo formado por el productor Nick Franglen y el diseñador Fred Deakin, lograron despertar una cierta admiración por su manera de utilizar el cut’n’paste, su nombre empezó a cobrar una importancia más tangible con su segundo álbum. Dos años después, intentan superar el listón con “64-95” (XL Recordings/Everlasting, 05), aunque eso no quiere decir necesariamente copiar fórmulas.
Y es que este nuevo álbum, poco tiene que ver con el que les ayudó a hacerse un hueco en el mundo de la música de baile (aunque la suya haya sido descrita como “no bailable” ). Por varias razones. La primera, por la manera en la que han construido cada tema. “Queríamos hacer un homenaje a los samples que tanto a Fred como a mi nos gustan”, nos comentaba Nick unos días antes de su paso por Benicàssim. “Cada tema es una colaboración entre nosotros y el artista con cuyo sample hemos trabajado.”
El título del álbum, “64-95”, comprende los años entre los cuáles se compusieron los samples utilizados. “Son canciones que nos han gustado desde siempre. Utilizamos el sample como base, no nos hemos limitado a copiarlo, sino que hemos trabajado a partir de ellos. ¡Quién diría que el último pertenece a un tema country!” A primera vista, nadie, desde luego.
El segundo motivo por el que no se puede hablar de continuidad estilística con “Lost Horizons” es el sonido. “No podíamos ni queríamos repetir un álbum de las características del anterior. Queríamos ir un poco más allá e intentar sorprender a la gente” , continúa Nick. “Este nuevo álbum es algo más complicado, se tiene que prestar más atención al escucharlo” . Y tiene toda la razón. “64-95” no contiene ese tipo de música que puede amenizar una velada de verano entre amigos. Resulta un disco más anguloso y en ocasiones oscuro, más ecléctico y sobre todo fascinante. “Lo cómodo hubiera sido repetir el mismo patrón, pero somos bastante inquietos. Nos gusta investigar en nuestros vinilos para encontrar nuevos sonidos sobre los que trabajar”.
De Lemon Jelly se puede disfrutar de todo, incuso de las carátulas de cada uno de sus álbumes. Y es que ellos están implicados en todo el proceso. “Nosotros entendemos un álbum como una obra total. No solamente nos importan las canciones, sino que cuidamos todo el proceso, desde el artwork a las proyecciones que llevamos en directo. ¿Quién mejor que el propio grupo para transmitir a través de las imágenes lo que quiere comunicar?”.
Su actuación de hoy en el escenario Hellomoto del FIB Heineken será la primera oportunidad de verles en gran formato, con su show audiovisual en todo su esplendor. “Es una manera de implicar más al público, de hacer que viva nuestros directos tanto como nosotros”.