
Estas son las 7 revelaciones esenciales sobre The Polyphonic Spree:
1- Son más de 20 en la banda
El censo actual son 23. A Tim DeLaughter (cantante, pianista y guitarrista) se suman un guitarrista, un teclista, un bajista, un pianista, un percusionista, un baterista, un violinista, un arpista, una flautista, un trombonista, un intérprete de cuerno francés, otro de theremin y hasta diez cantantes. “En realidad viajamos 33 en total, incluyendo técnicos e hijos. Nunca tocamos en versión reducida. Necesitamos estar todos para crear el espectáculo y la música de The Polyphonic Spree”.
2- Visten túnicas
Como si fueran una secta o un coro de espirituales, todos visten túnicas largas. “Originalmente proyectábamos imágenes sobre ellas cuando eran blancas. La idea original era mantener el grupo unificado de manera que el énfasis se pusiera en la música y no en el estilo o la ropa de calle de cada uno”. El resultado es una imagen única e identificable.
3- Funcionan como un colectivo armónico
Por lo general es Tim quien escribe las letras y el esqueleto de las canciones, pero hay una participación y colaboración de todo el grupo. “Ayudan con los arreglos, que a veces existen y otras no, y generalmente cada músico/cantante crea sus propias partes. Yo marco la dirección a veces, y compongo ciertas partes, depende… El proceso creativo no es más complicado por ser tantos miembros, alguna vez resulta frustrante, pero más por el hecho de que en algunos momentos el duende no esté presente, igual que en cualquier grupo”.
4- Les comparan a Brian Wilson y The Flaming Lips.
Para describirles se suele mencionar las “sinfonías adolescentes a Dios“ a las que Brian Wilson aspiraba en “Smile” junto al espíritu de los recientes trabajos de The Flaming Lips (“The Soft Bulletin”) o Mercury Rev (“Deserter’s Songs”). El vínculo es la grandiosidad espiritual, el optimismo psicodélico, la visión multicolor de un pop orquestado que apunta hacia el cielo, en definitiva, la sinfonía pop. “La palabra sinfónico es adecuada, sí. Me encanta ese aspecto. Nuestro flautista nos denominó “pop sinfónico coral” al principio, cuando Tim unió todos los elementos”.
A la hora de buscar referencias, a las citadas ellos añaden las suyas particulares: el “sunshine pop” de los años sesenta y grupos como First Class y 5th Dimension. Tim especifica su caso particular. “Crecí con el pop orquestal de principios de los setenta, los discos de historias de Walt Disney y lo que William S. Burroughs denominó como ‘Heavy Metal’.”
5- Comenzaron como una banda de directo
De hecho, su primer álbum era más una maqueta que usaban para conseguir actuaciones. Ellos mismos definen su espectáculo como “una total sobrecarga sónica y visual”. “¿Que si tocamos todos a algo tras repartir el dinero? Hasta cierto punto, sí”. Recientemente actuaron en la última ceremonia de entrega del premio Nobel de la paz, en Oslo, con retransmisión a millones de personas.
6- Tim DeLaughter lideraba anteriormente la banda Tripping Daisy
Tripping Daisy combinaban influencias de la psicodelia pop con un sonido alternativo vigente en los noventa (tienen 4 álbumes desde 1992), pero tras la muerte por sobredosis del guitarrista Wes Berggren a finales de 1999, Tim tuvo una iluminación espiritual y optó por la evangelización de su particular visión musical. Los otros dos miembros restantes de la banda (el bajista Mark Pirro y el batería Bryan Wakeland) se unieron también a The Polyphonic Spree. “Fue muy desagradable, me incomoda hablar de ello”.
7- Optan por la autogestión
El proyecto surgió bajo el paraguas de Good Records en Dallas. Sus dos álbumes son autoeditados: “The Beginning Stages Of…” (2002) y “Together, We’re Heavy” (2004), y mantienen un completo control de todos los aspectos de su carrera, desde la promoción al merchandising. ¿El objetivo? “En cuestiones de presentación y actuación, vamos mucho más allá de cualquier cosa de lo que en esta generación se considera dentro del género del rock and roll. Mi mayor sueño en la música es hacer una contribución y crear un sonido que defina su propio género”.
Amén.