Patty Chang

1972, San Francisco, EEUU
Vive y trabaja en Nueva York, EEUU

Formada en la Universidad de Bellas Artes de California y en la Academia de Bellas Artes de Venecia, Patty Chang se dio a conocer en los circuitos artísticos neoyorkinos a través de sus performances, en las que ha trabajado con recursos entrelazados del body art y el posfeminismo de los últimos años de los noventa. Protagonista de todas sus obras, éstas hacen alusión a la construcción físico-social del cuerpo, replanteando sus límites y sus capacidades en una violenta y extraña yuxtaposición entre su propio cuerpo y otros objetos inanimados. En esta interacción pasional se produce una suerte de atracción-repulsión, éxtasis-tortura, deseo-ansiedad tanto para ella como para el espectador. Partiendo de un discurso marcadamente feminista, su trabajo refleja una impetuosa confrontación entre los distintos estereotipos en relación al cuerpo y al comportamiento de la mujer según las expectativas sociales, mostrando los aspectos femeninos de una manera exagerada y vulnerable. A través de sus representaciones, donde lo metafórico y lo erótico se confunden, trata de cuestionar las normas filtradas a través de fragmentos de la memoria y la experiencia. Lejos de ser mera abstracción, para la artista todas las imposiciones de tipo social marcan la experiencia vital individual.

Fountain, 1999
Vídeo analógico transferido a DVD color y sonido
5 min 28 seg

Un primer plano nos muestra el reflejo de la propia artista ante un espejo. Por unos segundos contempla su propia imagen, se acerca a ella, la besa, quedando el reflejo parcialmente borroso cuando descubrimos que una fina capa de agua cubre el espejo. Poco a poco comienza a sorber el líquido, sin perder la íntima fascinación que parece sentir por la imagen que contempla. La acción se repite varias veces, volviéndose progresivamente más violenta, como si un renovado ansia empujase a la protagonista a absorberse a sí misma. De esta forma, la obra reflexiona sobre la vanidad que alimenta el ego individual, en una referencia a la figura de Narciso que, embelesado con su propia belleza, llega incluso a tratar de devorarse a sí mismo a través de su propio reflejo. Chang, desde una perspectiva feminista, deconstruye la figura de la mujer que se auto-produce como objeto para ser consumida visualmente, no ya tanto por su propio entorno como por ella misma.

Kristine Guzmán