1974, Copenhague, Dinamarca
Vive y trabaja en Copenhague, Dinamarca
El trabajo videográfico del artista danés se nutre de los ingredientes propios de las producciones clásicas de Hollywood para explorar los roles y clichés de la masculinidad. El cine negro, el musical o el western son algunos de los géneros en donde la construcción social del hombre ha aparecido más fielmente representada, pretexto del que Just se sirve para adentrarse en su lenguaje y posteriormente manipularlo en aras de sus intereses: como si de un drama clásico griego se tratase, los personajes en los que centra la acción son todos hombres, capaces de emocionarse y sentir, dominar y ser dominados.
Hombres de distintas generaciones entre los que existe una relación que nunca llega a ser revelada. Podría ser una atracción homoerótica, un conflicto paterno-filial o una lucha de poder generacional…; cualquier personal interpretación vale para cuestionar los parámetros de comportamiento del hombre y entre hombres. A falta de pasado y futuro, simplemente un presente críptico y atemporal, ellos son ahora sentimentales, tiernos y vulnerables, lloran y, en lugar de usar la violencia, cantan y bailan, único modo de comunicación y, en definitiva, máxima expresión del amor.
A nivel formal pudiera decirse que Just integra el medio fílmico en el soporte videográfico. Su trabajo como un producto colectivo donde se incluyen actores, cantantes, fotógrafos, compositores y técnicos de sonido profesionales, y donde él no sólo realiza la dirección sino también la edición, bien pudiera ser definido como “cinematográfico”; sin embargo, y si atendemos a la propia interpretación que del vídeo hace, debiera ser aludido, entonces, como “videográfico”: Jesper Just no relata ficciones o documenta la realidad, sino que pone en escena situaciones o momentos que quedan totalmente abiertos a la interpretación del espectador.

No Man Is An Island I, 2002
DVD color y sonido
4 min
Un hombre de mediana edad baila al son de las melancólicas notas del waltz de Marino Marini, La più bella del mondo, en la plaza pública de Copenhagen Blågårds Plads. Aunque en un primer vistazo sus movimientos pudieran parecer torpes, terminaran por resultar gráciles. Mientras tanto, un joven permanece en un banco sentado y llorando.
No Man Is An Island I, como en otras de sus obras —Invitation To Love (2003) o No Man Is An Island II (2004)— aborda la masculinidad y su construcción social desde el aspecto generacional, y más concretamente, tomando como punto de partida los roles existentes en la relación entre padre e hijo. Se reflejan así las fuerzas de poder entre ambos agentes dadas por unas convenciones sociales donde el progenitor es cruel, sin emociones e inescrutable, mientras el hijo lucha por su reconocimiento y/o intimidad. Sin duda una vieja imagen que ha sido representado en multitud de ocasiones en las producciones del Hollywood the los cincuenta y que el artista danés toma como referencia la tipificación realizada por Al Este del Eden (1955) de Elia Kazan. Sin embargo, debemos volver a recordar de nuevo, que esta división de roles, no es tan estricta en la producción de Just, dejando en cualquier lugar un espacio libre para la interpretación.
Debiéramos considerar el como el tercer protagonista, una imagen del amor, o más propiamente en un espacio para el intercambio mutuo del amor. A este respecto, este trabajo podría ser uno de los que mejor representa la licuación entre ambos asuntos —la relación generacional entre dos hombres y el baile como único vehículo de expresión entre ambos—: el hombre de más edad (o padre) baila y siente, y el más joven (o hijo) llora por el no-intercambio mutuo de amor que debiera significar la danza del progenitor.
Marta Gerveno