1976, Batman, Turquía
Vive y trabaja en Batman, Turquía
El trabajo de Fikret Atay está profundamente condicionado por su origen y residencia en Batman, ciudad perteneciente a una región repartida entre Turquía, Siria, Irak e Irán. Su pertenencia al pueblo kurdo, grupo étnico con grandes variaciones lingüísticas y de enorme complejidad cultural, incide directamente en el hecho de que en muchos de sus trabajos utilice sonidos, música o danzas tradicionales asociadas a los acontecimientos sociales y cotidianos de la zona. Trabajando fundamentalmente con el vídeo, su obra nos habla de la ruptura de fronteras entre distintas culturas y de la influencia de los medios de comunicación en este proceso. Atay parte de elementos analíticos sencillos para analizar el peso de la tradición y el folclore en la creación de una identidad cultural.

Tinica, 2004
DVD color y sonido
7 min 32 seg
Con la ciudad de Batman como telón de fondo, un joven ejecuta un singular ejercicio de percusión sobre una improvisada batería que él mismo, ante la atenta mirada de la cámara, ha construido a partir de cubos, latas y otros materiales de desecho. Una grabación informal, conscientemente carente de cualquier tipo de edición o planificación estructural, recoge esta acción de forma tan sencilla como eficaz, otorgando a la pieza una espontaneidad que facilita nuestro acercamiento al protagonista. La obra cuestiona las distintas necesidades establecidas en la sociedad de la abundancia, y reflexiona sobre la capacidad del sonido para traspasar fronteras. El paisaje, a priori desolador —no en vano, la intervención militar y la opresión política han dejado su huella en el paisaje urbano que se adivina al fondo—, contrasta con la vitalidad de los sonidos y movimientos del joven músico. Una cierta contradicción que también se hace patente al mezclar elementos tradicionales, como el contexto y la inmediatez rítmica de la pieza, con otros más actuales como la vestimenta del protagonista o la propia disposición del instrumento, cercano en su morfología y ejecución a una batería de rock. Atay incide en la disolución de unos límites geográficos y culturales, de cualidad tan efímera como el propio instrumento que es destruido deliberadamente al final del vídeo.
Tania Pardo