Manu Arregui

Santander, España, 1970.
Vive y trabaja en Santander.

Manu Arregui se centra en exclusiva en el uso del ordenador como herramienta de trabajo. Sus obras van asociadas a técnicas de modelado en tres dimensiones, deudoras de las industrias de entretenimiento informático. Arregui no defiende una visión ortodoxa y oficialista del arte, antes bien, sus vídeos, fotografías e interactivos, están ligados tanto a los videojuegos como a la industria cinematográfica, y su iconografía se mueve, en palabras de Xavier Arakistain, “entre el cine de terror ‘serie B’, el manga, el anime japonés y la música pop”. El cuestionamiento de la masculinidad, la muerte, el sexo, la infancia y la adolescencia transferidos a un mundo adulto, son temas habituales en su repertorio artístico.

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Coreografía para cinco travestis, 2001.
Animación 3D. DVD color y sonido. 2’ 46’’.
Edición: P.A. 1/5 + 2 P.A.

Esta obra parte de una relectura de los primeros musicales de Hollywood. Los primeros acordes de The Embassy Waltz, de Stanley Holloway (My Fair Lady) suenan al comienzo del vídeo, y una sucesión de imágenes –manos y brazos primero, y piernas después– se intercalan y van conformando una sugestiva coreografía, sincronizada y rítmica, con una serie de piruetas de marcado carácter femenino que recuerdan a las del ballet clásico o de la natación sincronizada (Escuela de sirenas, de Esther Williams). Sólo hacia el final se descubre que quienes realizan esta especie de danza sensual y sexual son –para sorpresa del espectador– cinco varones, que comienzan entonces su personal danza acuática. Arregui subvierte de esta manera unos clichés y estereotipos aún en uso, poniendo en tela de juicio los cánones de una sexualidad objetualizada y fetichista. Con esta coreografía, de corte libre y vital, se trata de desarticular unas concepciones establecidas y fuertemente arraigadas en torno a la noción de género como elemento identitario.

Isabel Yáñez