Historias nuevas
“All you’ve ever wanted can never stay the same”
En el primer “This is Our Music” hablamos de las canciones que se convierten en himnos. Sin embargo, como ocurre con los libros que no hemos leído y las películas que no hemos visto, también hay grupos y canciones que tienen historias que contar y que nos buscan como oyentes. Esta edición del FIB Heineken tiene grandes figuras y nombres nuevos y es, sin duda, una ocasión privilegiada para hacer descubrimientos. Todos los grupos, como los libros cerrados y las personas que no conocemos, tienen historias que contar.
Jennifer Cardini, por ejemplo, guarda tras su nombre electrónica sucia de madrugada, à la Hell. Tras los beats de su reconstrucción del “Amoreux Solitaires” que popularizó Lio se esconde una historia nocturna sin desenlace, como en esos libros en los que has de ir eligiendo en cada capítulo para llegar a un determinado final aunque los que no has elegido serían igualmente válidos. Este abanico de posibilidades lo propone la propia Jennifer como bienvenida a su web: “The night is sexy! (But then again, so is the morning)”-. Tanto la noche como el día encierran todas las posibilidades.
En el caso de zZz, está claro que el final de su historia es una madrugada eterna, independientemente de que sea de día o de noche. Cuando ellos suenan es noche cerrada. Si no, no cabe concebir temas como “Ecstasy”, una locura embarrada y psychobilly digna de los mismísimos Cramps. Además, seguro que a esas horas no tendrás problema en pronunciar su nombre tal y como ellos lo exigen: “como los franceses dicen ‘Jazz’, sólo que sin la ‘j’ y sin la ‘a’”. En la misma línea están también She Wants Revenge, poniendo palabras a la lucha por no caer en las trampas nocturnas del amor en “I Don’t Wanna Fall in Love”: “Right face wrong time, she’s sweet/ (But I don’t wanna fall in love)/ Can’t sleep, can’t eat, can’t think straight”: La cara perfecta, el momento equivocado. Es dulce, pero no quiero enamorarme./ No puedo dormir, no puedo comer, no puedo pensar con claridad.
Más diurnos, aunque no menos intensos –con otro tipo de intensidad-, son The Organ. En la estela de gente como The Smiths, los primeros The Cure o incluso alguna pincelada de Electrelane, este quinteto canadiense propone tareas tan titánicas como memorizar una ciudad en “Memorize the City”: “Atravieso las calles y memorizo la ciudad/ cuento cada luz hasta alcanzar la orilla “. Una tarea difícil de realizar durante el Festival con tanta música donde elegir, pero que propone una receta más que válida para trazar un mapa sentimental de nuestra geografía. Art Brut (con Bloc Party o The Fall como referentes) también trazan su memoria afectiva volviendo al pasado (ese pasado que tiene puntos de unión con el pasado de todos) y a los amores adolescentes para recordar a alguien a quien no se ha podido olvidar en “Emily Kane”: “Hace 10 años, 9 meses, 3 semanas, 4 días, 6 horas, 13 minutos y 5 segundos que no la veo”, aunque también se regodean en su decisión para dedicarse a esto de la música en “We Formed A Band”: “Míranos, hemos formado un grupo/ (…) Vamos a escribir una canción tan universal como el Cumpleaños Feliz/ (…) Vamos a coger esa canción y a tocarla ocho semanas seguidas en el Top Of The Pops”. Falta por ver si ahora que el Top Of The Pops se despide de la BBC cambiarán de programa…
Otros que nos visitan por primera vez son Morning Runner, con su debut, “Wilderness is Paradise Now”, en la maleta. Su indie-rock inconfundiblemente británico les llevó a telonear a los todopoderosos Coldplay. Ellos también tienen historias por contar, aunque el mejor consejo nos lo dan en “Work Morning”: “What’s the movement if you don’t move” (¿qué es el movimiento si no te mueves?). Así que, ¿a qué estás esperando?
Texto: Silvia Terrón