Si analizáramos las grandes canciones de la historia de la música, nos daríamos cuenta de que la gran mayoría han girado en torno a dos caras de la misma moneda: el amor y el desamor. Centrándonos en el lado amable de la misma, iniciamos el segundo capítulo de nuestro serial This Is Our Music, con Do You Love Me?, tema escrito en 1995 por Nick Cave que nos servirá de nexo de unión entre algunas de las bandas que pasarán por nuestra undécima edición y han utilizado el amor como una de las temáticas principales de su catálogo.
Hemos elegido “Do You Love Me?” por tratarse de uno de los momentos más representativos de la carrera de los australianos. Estrofas como “I found her on a night of fire and noise, (…) I knew from that moment on, I’ll love her till the day that I died (…) Do you Love Me?…Like I Love You?”, resumen a la perfección las habituales temáticas de las composiciones de Nick Cave & The Bad Seeds, donde desde finales de los 80 ha sido complicado diferenciar entre el amor carnal del espiritual. Discos tan imprescindibles como “Let Love In (95)”, “The Boatman’s Call (97)” o “No More Shall We Part” y una de las líricas más personales y sugestivas de nuestro tiempo, han dado como fruto canciones como “Straight To You”, “Into My Arms” o las recientes “Love Letter”, “He Wants You” o “Get Ready For Love”.
Otra de las bandas veteranas que nos visitan este año, The Cure, serían un perfecto exponente de grupo con canciones dedicadas al amor. De sobra es conocido que Robert Smith obsequió a su mujer con “Lovesong” el día de su boda. En sus casi 30 años de historia la banda británica ha hecho un guiño a sus fans más románticos en momentos como “Just Like Heaven”, “Pictures Of You”, “Trust”, “Treasure “, “There Is No If…” y un largo etcétera, donde han dejado plasmado su estilo personal e inimitable.
Quienes sean amantes del rock and roll clásico más evocador tienen en Richard Hawley otro artista a tener en cuenta. Su aura de crooner de antaño, su tono pausado y melancólico,… esperemos que su repertorio recoja la épica arrebatadora de “Oh My Love”, la pasión de “The Nights Are Made For Us”, la declaración de amor “Baby you´re my light” o los momentos hipnóticos de “Hotel Room” y “The Ocean”.
Esa misma melancolía podemos encontrarla en las melodías de Kings Of Convenience, los noruegos describen y exhiben, a modo acústico, toda una gama de variantes sentimentales en “Quiet Is The New Loud” (2001) y “Riot On An Empty Street” (2004). En ellos, canciones como “Love Is No Big Truth”, “Failure”, “Singing Softly To Me” o “I Don’t Know What I Can Save You From” se sirven de la intimidad para plantear oportunas disyuntivas amorosas que por su cercanía se hacen completamente verosímiles para quien las escucha.
Si algo caracterizaba a las grandes canciones de Suede, era el tono melodramático de sus primeros discos. Por diversas circunstancias, el destino ha vuelto a juntar los talentos de Bernard Butler y Brett Anderson en forma de The Tears, para que sus canciones continúen alimentando a más de un corazón solitario. Las odas a la nostalgia que encontraremos en su disco de debut, pueden mirar de tú a tú a algunas piezas de su pasado glorioso.
En una órbita más o menos similar se encuentran Masha Qrella y Carrie. Aunque cada una tenga su propia voz, es notoria su habilidad para pegarse a las zonas más emotivas de la música con títulos como “I Want You To Know”, “You Won’t Be There”, de Masha Qrella, o “Complicado” y “Honey Blue Star” de la mexicana Carrie. La alusión directa o indirecta al amor y el desamor cobra en ellas nuevos tintes al asumir nuevas formas de expresión y simbolismo.
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Manuel Pinazo/Aldo Linares